Datos y cifras
- La salud de las personas, los animales y los ecosistemas está estrechamente interrelacionada. Cuando esas relaciones se alteran, puede aumentar el riesgo de aparición y propagación de nuevas enfermedades en las personas y los animales.
- Los estrechos vínculos entre la salud humana, la salud animal y la salud ambiental exigen una colaboración, una comunicación y una coordinación estrechas entre los sectores implicados.
- El enfoque de «Una sola salud» busca optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas mediante la integración de estos ámbitos, en lugar de abordarlos por separado.
- Alrededor del 60 % de las enfermedades infecciosas nuevas que se registran en el mundo proceden de animales, tanto silvestres como domésticos.
- Las actividades humanas y otros factores que afectan a los ecosistemas han creado nuevas condiciones que favorecen la aparición y la propagación de enfermedades.
- Esos factores pueden deberse el comercio de animales, la agricultura, la ganadería, la urbanización, las industrias extractivas, el cambio climático, la fragmentación de los hábitats y la invasión de zonas silvestres, entre otros.
Panorama general
El enfoque de «Una sola salud» es un planteamiento integral y unificador destinado a equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. Para ello, se basa en los vínculos estrechos e interdependientes que existen entre estos ámbitos y permite establecer nuevos métodos de vigilancia y control de las enfermedades.
Por ejemplo, los usos del suelo pueden influir en el número de casos de paludismo, y las características meteorológicas y el control humano de las masas de agua pueden afectar a enfermedades como el dengue. Asimismo, el comercio de animales salvajes vivos puede aumentar la probabilidad de que determinadas enfermedades infecciosas pasen a las personas, fenómeno que se conoce como «transmisión zoonótica».
La pandemia de COVID-19 puso de relieve la necesidad de contar con un marco mundial que mejore la vigilancia y con un sistema más integral. Las deficiencias existentes en el enfoque de «Una sola salud», en particular en materia de conocimientos, prevención y planteamientos integrados, fueron factores determinantes en la aparición de la pandemia. Al abordar los vínculos entre la salud humana, la salud animal y la salud ambiental, este enfoque puede transformar la manera de proteger la salud mundial.
El enfoque de «Una sola salud» se aplica a diversas cuestiones:
- la resistencia a los antimicrobianos, que se produce cuando microorganismos como las bacterias y los parásitos dejan de responder a los fármacos diseñados para eliminarlos y siguen creciendo y causando infecciones;
- las zoonosis, o enfermedades zoonóticas, en las que los patógenos se propagan entre animales y personas, como el ébola, la gripe aviar o la rabia, entre otras;
- las enfermedades transmitidas por vectores, que afectan a las personas tras la picadura de vectores, como mosquitos, garrapatas, piojos o pulgas, y entre las que se encuentran el dengue, la fiebre del Nilo Occidental, la enfermedad de Lyme y el paludismo;
- la inocuidad de los alimentos y las enfermedades de transmisión alimentaria, como las causadas por norovirus, la salmonela y la listeria, que se deben a la contaminación de los alimentos y pueden producirse en cualquier fase de la cadena de producción, distribución y consumo; y
- los problemas que afectan al medio ambiente, como la contaminación del agua, la contaminación atmosférica y el cambio climático.
Desde 2003 han surgido graves amenazas para la salud, y los brotes epidémicos y las pandemias han causado pérdidas sociales y económicas, además de enormes pérdidas derivadas de factores que afectan a la inocuidad del agua y los alimentos. Todas estas amenazas para la salud deben abordarse mediante el enfoque de «Una sola salud».
Gracias a este enfoque, varios sectores y disciplinas pueden colaborar para hacer frente a los complejos problemas de salud pública de nuestra sociedad. Para prevenir y detectar los nuevos problemas, así como para actuar frente a ellos, todos los sectores implicados deben trabajar de forma conjunta y lograr lo que ninguno podría conseguir por sí solo.
Según cálculos realizados por el Banco Mundial, aplicar los principios del enfoque de «Una sola salud» a la prevención costaría aproximadamente entre USD 10 300 millones y USD 11 500 millones al año. Se trata de una inversión relativamente reducida si se compara con los costos para la salud, la sociedad y la economía que acarrean las pandemias y otras grandes amenazas para la salud.
La aplicación continuada de este enfoque permitiría mejorar la eficacia, la resiliencia y la sostenibilidad de los sistemas. Con el tiempo, puede mejorar la prevención, reducir la fragmentación y favorecer un uso más eficiente de los recursos cuando estos son limitados, lo que permite salvar vidas y reducir el gasto.
Alcance del problema
Las amenazas para la salud que surgen en los puntos de contacto entre los seres humanos, los animales, las plantas y el medio ambiente son cada vez más frecuentes y complejas, y causan perturbaciones cada vez mayores no solo en la salud, sino también en los sistemas alimentarios, los medios de subsistencia, el comercio, la biodiversidad y la estabilidad económica. Por eso es necesario mejorar la prevención de esas amenazas, detectarlas antes y coordinar mejor la vigilancia.
La aparición del SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19, puso de manifiesto la necesidad de reforzar el enfoque de «Una sola salud», prestando mayor atención a sus vínculos con la salud animal y el medio ambiente. Descuidar la protección ambiental tiene un costo considerable, y la prevención es una de las inversiones más costoeficaces que puede hacer un país.
Nos encontramos ante una oportunidad sin precedentes para estrechar la colaboración y reforzar las políticas en estos ámbitos, con el fin de reducir el riesgo de que se produzcan nuevas epidemias y pandemias, al tiempo que se hace frente a la carga que suponen las enfermedades endémicas y no transmisibles.
Es preciso implantar sistemas de vigilancia que permitan controlar los riesgos y detectar pautas en todos estos ámbitos. Además, deben efectuarse nuevos estudios que integren las repercusiones de estos distintos ámbitos, en particular en relación con los factores que desencadenan las crisis.
Obstáculos
Para aplicar el enfoque de «Una sola salud» se requieren cambios estructurales importantes que permitan integrar los ámbitos de la salud humana, animal y ambiental, así como respaldar, en varios sectores, la comunicación, la colaboración, la coordinación y la creación de capacidad.
Estas son algunas medidas importantes que cabe potenciar para aplicar este enfoque:
- disponer de bases de datos y recursos que faciliten el intercambio de información y la acción de acuerdo con el enfoque de «Una sola salud»;
- recopilar y difundir ejemplos de buenas prácticas que permitan aplicar el enfoque;
- hacer un inventario de las iniciativas y capacidades existentes para la investigación relacionada con este enfoque y formar a la próxima generación de trabajadores especializados;
- diseñar un sistema integral de vigilancia basado en el enfoque de «Una sola salud»;
- establecer mecanismos de coordinación sistemática y de emergencia con las partes interesadas pertinentes;
- comprender mejor los factores que favorecen la propagación de las zoonosis, lo que incluye analizar el comercio de animales, la agricultura, la ganadería, la urbanización y la fragmentación de los hábitats;
- elaborar un método normalizado para evaluar el riesgo de transmisión patógenos entre distintas especies animales y los seres humanos personas (salto zoonótico), así como la aparición de zoonosis, incluidas las que surgen en los sistemas alimentarios; y
- diseñar métodos para detectar y reducir el riesgo de que se produzca un salto zoonótico y de propagación de zoonosis, procurando reducir al mínimo los efectos negativos sobre otros objetivos de salud y el desarrollo sostenible y potenciar los beneficios compartidos.
Respuesta de la OMS
La OMS está incorporando el enfoque de «Una sola salud» en todas sus unidades y oficinas, presta asesoramiento normativo estratégico e imparte formación a escala local, nacional y regional a fin de consolidar los programas dirigidos y controlados por los países.
Además, la Organización forma parte de la Alianza Cuatripartita del enfoque de «Una sola salud», junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Organización Mundial de Sanidad Animal y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Estas cuatro organizaciones han elaborado un Plan de Acción Conjunto «Una sola salud», que incluye una serie de actividades que pueden llevar a cabo en colaboración. Una de sus líneas de trabajo consiste en colaborar con dirigentes políticos para establecer la infraestructura y la financiación necesarias.
El Cuadro de Expertos de Alto Nivel para el Enfoque de «Una sola salud», cuya Secretaría ejerce la OMS, funciona como mecanismo independiente de asesoramiento científico y normativo de la Alianza Cuatripartita. Su principal aportación consiste en ayudar a que las decisiones estratégicas se fundamenten en datos y conocimientos fiables, y en seguir sustentando el enfoque de «Una sola salud» en conocimientos especializados sólidos y procedentes de distintas disciplinas.